Huacachina is a small town in the Ica Region, in southwestern Peru. It is located in the Ica Province, near the city of Ica in the Ica District. The town has a population of 115 (1999).
Huacachina is built around a small lake in the desert. Called the “oasis of America,” it serves as a resort for local families from the nearby city of Ica, and increasingly as an attraction for tourists drawn by the sport of sandboarding on sand dunes that stretch several hundred feet high.
Legend holds that the lagoon was created when a beautiful native princess was apprehended at her bath by a young hunter. She fled, leaving the pool of water she had been bathing in to become the lagoon. The folds of her mantle, streaming behind her as she ran, became the surrounding sand dunes. And the woman herself is rumored to still live in the oasis as a mermaid.
Coordinates: 14°5′15″S, 75°45′48″W (See in Google Maps)
Acerca de La Laguna de La Huacachina
La laguna Huacachina, es un oasis ubicado a cinco kilómetros al oeste de la ciudad de Ica, en el Perú; se presenta como un verdadero oasis natural en medio de las blancas arenas del desierto. De aguas color verde esmeralda, surgió debido al afloramiento de corrientes subterráneas y alrededor de ella ha aparecido una abundante vegetación compuesta de palmeras, eucaliptos y los típicos huarangos, que sirven para el descanso de las aves migratorias que pasan por esta región. Todo ello contribuye a hacer de Huacachina uno de los lugares más vistosos y bellos de la costa peruana.
Esa belleza, el cálido clima imperante todo el año y especialmente el poder curativo atribuido a sus aguas (antaño, ricas en sustancias sulfurosas y salinas) hicieron que Huacachina se convirtiera, alrededor de 1940, en uno de los más importantes y exclusivos balnearios peruanos de entonces. Se construyeron casas y hoteles, se levantó un hermoso malecón alrededor de la laguna, con barandas, alamedas y vestidores para bañistas. Incluso se asfaltó el camino que une a la laguna con la ciudad de Ica, sembrándolo de ficus, acacias y guarangos. Aunque el paso del tiempo y el descuido de las autoridades han hecho evidentes estragos, el balneario todavía mantiene bastante de la prestancia de sus mejores épocas. Dos sobrevivientes de esa época son el hotel Mossone, construido en los años 1920 y lugar predilecto del presidente Augusto B. Leguía y Salcedo y el Hotel Salvatierra, lugar predilecto de artistas como Sérvulo Gutiérrez, Hotel en cuyo interior se pueden apreciar las obras que pintara el artista para el local.







